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sábado, 25 de junio de 2011

LA PARADOJA…




“Los antiguos maestros mostraron cómo el hombre violento y agresivo parece implacable, pero en realidad es una persona emocional; a continuación hacen morir al hombre emocional con verdadera implacabilidad La verdadera implacabilidad, la frialdad de la objetividad total, siempre le incluye a uno mismo con la actitud cortante sobre la situación real.  Esta es la implacabilidad de Lao Tse cuando dice en el Tao Te King que el universo es inhumano y que el sabio considera a las personas como a los perros de paja utilizados para los sacrificios rituales.  Esta ausencia de humanidad no es utilizada por los filósofos primitivos como una justificación de la agresión posesiva casi implacable, sino como una meditación sobre la carencia última de sentido de la codicia y de la posesividad que subyacen en toda agresión”.

“La paradoja de el Arte de la Guerra reside en su oposición a la guerra. Y la manera en que lucha contra la guerra es mediante los propios principios de la guerra: infiltra las líneas enemigas, descubre los secretos del adversario y hace cambiar los corazones de las tropas contrarias”.

“La acción es de importancia vital; constituye la base de la vida y la muerte, el camino de la supervivencia y de la aniquilación”.

“Por lo tanto, calcula sirviéndote de los elementos, y utiliza estos criterios para comparar y establecer cuál es la situación.
Los elementos son: el camino, el terreno, el líder y la disciplina”.

“El Camino significa inducir al pueblo” a que tenga el mismo objetivo que sus dirigentes para que puedan compartir la vida y la muerte sin temor al peligro.

“El terreno debe ser valorado en términos de distancia, facilidad o dificultad de desplazamiento, dimensiones y seguridad”.

“La autoridad es una cuestión de inteligencia, honradez, humanidad, valor y severidad.”

“Disciplina quiere decir organización, cadena de mando y logística”.

“Así pues, utiliza estos criterios para comparar y establecer cuál es la situación.  Si sabes las respuestas, podrás saber quién será el vencedor”.

“Valora las ventajas de pedir consejo, y después estructura tus fuerzas en consecuencia, para añadir tácticas suplementarias. Las fuerzas han de ser estructuradas de manera estratégica, basándose en lo que es ventajoso. Una operación militar implica engaño. Aunque seas competente, aparenta ser incompetente. Aunque seas efectivo muéstrate ineficaz”.

“Cuando proyectes un ataque en los alrededores, aparenta que te dispones a ir lejos; cuando proyectes atacar un lugar distante, finge que vas a hacerlo muy cerca. Desanima a los enemigos, con la perspectiva de tu victoria, sorpréndeles mediante la confusión”.

“Cuando ellos están satisfechos, prepárate a luchar; cuando son poderosos, evítalos.

“Utiliza la humildad para que se muestren arrogantes. Cánsalos huyendo e introduce la división entre ellos. Atácalos cuando estén desprevenidos y haz tu movimiento cuando no se lo esperen”.

“La formación y los procedimientos utilizados en la estrategia militar no deben ser divulgados previamente”.

“El que tiene más factores estratégicos a su favor es el que gana; el que tiene menos factores estratégicos a su favor pierde, y mucho más quien no tiene ningún factor estratégico a su favor. Considerando el asunto de esta manera, puedo ver quién va a ganar y quién va a perder”.

“Cuando estés en medio de la batalla, incluso aunque estés ganando, continuar mucho tiempo en ella desanimará a tus tropas.  Si mantienes a tu ejército durante mucho tiempo en campaña, tus suministros serán insuficientes”.

“Nunca es beneficioso dejar que una operación militar se prolongue por mucho tiempo”.

“Por lo tanto, los que no son totalmente conscientes de las desventajas de servirse de las armas no pueden ser totalmente conscientes de las ventajas de utilizarlas”.

“Si tomas los suministros de armas de tu propio país, pero quitas los alimentos al enemigo, puedes estar bien abastecido de armamento y de provisiones”.

“Cambia sus colores (de los soldados enemigos hechos prisioneros), utilízalos mezclados con los tuyos. Trata bien a los soldados y préstales atención”.   “A esto se llama vencer al adversario e incrementar tus propias fuerzas”.

“Así pues, lo importante en una operación militar es la victoria y no la persistencia. La persistencia no es beneficiosa. Un ejército es como el fuego: si no lo apagas, se consumirá por sí mismo”.


“La regla general para la utilización de los medios militares consiste en que es mejor conservar un país (enemigo) intacto que destruirlo. Es mejor capturar intacto a su ejército que destruirlo, mejor mantener una división intacta que destruirla, mejor mantener un batallón intacto que destruirlo, mejor mantener una unidad intacta que destruirla”.

“Por esto, los que ganan todas las batallas no son realmente profesionales; los que consiguen que se rindan impotentes los ejércitos ajenos sin luchar son los mejores maestros del arte de la guerra”.

“Por lo tanto, un verdadero maestro de las artes marciales vence a otras fuerzas enemigas sin batalla, conquista otras ciudades sin asediarlas y destruye a otras naciones sin emplear mucho tiempo”.

“Así pues, la ley de la utilización de la fuerza militar es la siguiente: si tus fuerzas son diez veces superiores a las del adversario, rodéalo; si son cinco veces superiores, atácalo; si son dos veces superiores, divídelo.  Si tus fuerzas son iguales en número lucha si te es posible. Si tus fuerzas son inferiores, mantente apartado si puedes hacerlo.  Si no eres tan bueno como ellos huye si puedes”.

“Por tanto, existen cinco maneras de conocer al futuro vencedor. Gana los que saben cuándo luchar y cuándo no. Los que saben discernir cuándo utilizar muchas o pocas tropas. Los que tienen tropas cuyos rangos superiores e inferiores tienen el mismo deseo. Los que se enfrentan con preparativos a enemigos desprevenidos. Los que tienen generales competentes y no limitados por sus gobiernos. Estas cinco son las maneras de conocer al futuro vencedor. Por consiguiente, se dice que si conoces a los demás y te conoces a ti mismo, ni en cien batallas correrás peligro; si no conoces a los demás, pero te conoces a ti mismo, perderás una batalla y ganarás otra; si no conoces a los demás ni te conoces a ti mismo, correrás peligro en cada batalla”.

“Antiguamente, los guerreros expertos se hacían a sí mismos invencibles en primer lugar, y después aguardaban a descubrir la vulnerabilidad de sus adversarios”.  “La invencibilidad está en uno mismo, la vulnerabilidad en el adversario. Por esto los expertos pueden ser invencibles, pero no pueden hacer que sus adversarios sean vulnerables”.

“La invencibilidad es una cuestión de defensa, la vulnerabilidad, una cuestión de ataque”.

“las victorias de los buenos guerreros no destacan por su inteligencia o su bravura.  Así pues, las victorias que ganan en batalla no son debidas a la suerte.  Sus victorias no son casualidades, sino que son debidas a haberse situado previamente en posición de poder ganar con seguridad, imponiéndose sobre los que ya han perdido de antemano.  Así pues, los buenos guerreros toman posición en un terreno en el que no pueden perder, y no pasan por alto las condiciones que hacen a su adversario proclive a la derrota.  En consecuencia, un ejército victorioso gana primero y entabla batalla después; un ejército derrotado lucha primero e intenta obtener la victoria después”.

“Gobernar sobre muchas personas como si fueran pocas es una cuestión de dividirlas en grupos.  Batallar contra un gran número de tropas como si fueran pocas es una cuestión de despliegue y de señales”.

“Los que llegan primero al campo de batalla y esperan al adversario están en posición descansada; los que llegan los últimos al campo de batalla y entablan la lucha quedan agotados.  En consecuencia, los buenos guerreros hacen que los demás vengan a ellos, y de ningún modo se dejan atraer fuera de su campo”.

“Lo que impulsa a los adversarios a venir hacia ti por propia decisión es la perspectiva de ganar. Lo que desanima a los adversarios de ir hacia ti es la probabilidad de sufrir daños. Así, cuando los adversarios están en posición favorable, es posible cansarlos. Cuando están bien alimentados, es posible hacerlos morir de hambre. Cuando están descansando, es posible hacer que se pongan en movimiento”.

“Aparece donde no puedan ir, dirígete hacia donde menos se lo esperen”.

“Para tomar infaliblemente lo que atacas, ataca donde no haya defensa.  Para mantener una defensa infaliblemente segura, defiendo donde no haya ataque”.

“Sé extremadamente sutil, hasta el punto de no tener forma. Sé completamente misterioso, hasta el punto de ser silencioso.  De esta manera podrás dirigir el destino de tus adversarios. Para avanzar sin encontrar resistencia, arremete por sus puntos flacos.  Para retirarte de manera esquiva, sé más rápido que ellos”.

“El punto final de la formación de un ejército es llegar a la no forma.  Cuando no tienes forma, el espionaje encubierto no puede descubrir nada, ya que la información no puede crear una estrategia”.

“La victoria en la guerra no es repetitiva, sino que adapta su forma continuamente”.

“Una fuerza militar no tiene formación constante, lo mismo que el agua no tiene forma constante: se llama genio a la capacidad de obtener la victoria cambiando y adaptándose según el enemigo”.“Un ejército perece si no está equipado, si no tiene provisiones o si no tiene dinero”.

“Una fuerza militar se establece mediante el engaño, se moviliza mediante la esperanza de recompensa, y se adapta mediante la división y la combinación”.

“La norma general de las operaciones militares consiste en no contar con que el enemigo no acuda, sino confiar en tener los medios de enfrentarse a él; no contar con que el adversario no ataque, sino confiar en poseer lo que no pueda ser atacado”.

“Por esto, existen cinco rasgos que son peligrosos en los generales. Los que están dispuestos a morir, pueden perder la vida; los que quieren preservar la vida, pueden ser hechos prisioneros; los que son proclives a la ira, pueden ser ridiculizados; los que son muy puritanos, pueden ser deshonrados; los que son compasivos, pueden ser turbados. Estos son cinco rasgos que constituyen defectos en los generales y que son desastrosos para las operaciones militares.”

“Entre las tropas están las que huyen, las que se retraen, las que se derrumban, las que se rebelan y las que son derrotadas. Ninguna de estas circunstancias constituye desastres naturales, sino que son debidas a los fallos de los generales. Las tropas que tienen el mismo ímpetu, pero que atacan en proporción de uno contra diez, salen derrotadas.
Los que tienen tropas fuertes pero cuyos oficiales son débiles, quedan retraídos. Los que tienen soldados débiles al mando de oficiales fuertes, se verán en apuros. Cuando los oficiales superiores están encolerizados y son violentos, y se enfrentan al enemigo por su cuenta y por despecho, y cuando los generales ignoran sus capacidades, el ejército se desmoronará.  Cuando los generales son débiles y carecen de autoridad, cuando las órdenes no son claras, cuando oficiales y soldados no tienen solidez y las formaciones son anárquicas, se produce la revuelta. Los generales que son derrotados son aquellos que son incapaces de calibrar a los adversarios, entran en combate con fuerzas superiores en número o mejor equipadas, y no seleccionan a sus tropas según los niveles de preparación de las mismas.  Estas son las seis maneras de ser derrotado.  La comprensión de estas situaciones es la responsabilidad suprema de los generales y deben ser consideradas”.

“La rapidez de acción es el factor esencial de la condición de la fuerza militar, aprovechándose de los fallos de los adversarios, desplazándose por caminos que no esperan y atacando cuando no están en guardia”.

“Los expertos en operaciones militares logran la cooperación de la tropa, de tal manera que dirigir un grupo es como dirigir a un solo individuo que no tiene más que una sola opción.  Corresponde al general ser tranquilo, reservado, justo y metódico.  Puede tener a sus soldados sin información y en completa ignorancia de sus planes.  Cambia sus acciones y revisa sus planes, de manera que nadie pueda reconocerlos. Cambia de lugar su emplazamiento y se desplaza por caminos sinuosos, de manera que nadie pueda anticiparse”.
“Maneja las tropas como si fueran una sola persona”. Empléalas en tareas reales, pero no les hables.  Motívalas con recompensas, pero no les comentes los perjuicios (posibles)”.

“Existen cinco clases de espías”: el espía nativo, el espía interno, el doble agente, el espía liquidable y el espía flotante. Cuando están activos todos ellos, nadie conoce sus rutas: a esto se le llama genio organizativo, y se aplica al gobernante. Los espías nativos se contratan entre los habitantes de una localidad.  Los espías internos se contratan entre los funcionarios enemigos.  Los agentes dobles se contratan entre los espías enemigos.  Los espías liquidables transmiten falsos datos a los espías enemigos. Los espías flotantes vuelven para traer sus informes”.

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