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domingo, 3 de abril de 2011

CONOCETE A TI MISMO


 AUTOESTIMA

"Lo Supremo del Arte de la Guerra consiste en Someter al Enemigo sin darle Batalla"

"Las Armas son Instrumentos Fatales que Solamente Deben ser Utilizadas Cuando No Hay
Otra Alternativa..."

"Quien se mantiene sereno y firme, no lo abaten los acontecimientos."

Triunfan aquellos que saben cuándo luchar y cuándo no deben hacerlo.

"El guerrero invencible no es aquél que ha ganado mil batallas, sino el que se ha vencido a sí mismo".

El supremo arte de la guerra es doblegar al enemigo sin luchar.

SUN TZU




EL SIGNIFICADO DE CADA PALABRA viene determinado por la interpretación subjetiva de cada lector. Por eso, en la medida que puedas, verifica la información que se detalla a través de tu propia experiencia. Además,  la sabiduría que buscas no la encontrarás en éste ni en ningún otro portal sobre la condición humana y el sentido de la existencia. Todo lo que necesitas saber está dentro de ti. Tú eres el profesor y el alumno: el puente entre ambos es lo que vas aprehendiendo a lo largo de la vida. Más que nada porque no hay maestros, sólo espejos donde verse reflejado.

“CONÓCETE A TI MISMO”. Se dice que estas palabras estaban inscritas en la puerta del TEMPLO DE APOLO EN DELFOS, lugar de culto en la antigua Grecia. A pesar de que se suelen atribuir al filósofo Sócrates (470 a.C. – 399 a.C.), su origen se remonta más allá del siglo VI a.C., siendo más veteranas que la historia misma de la filosofía. La importancia de este aforismo atemporal radica en que orienta a los seres humanos a que exploremos nuestra realidad interior, donde se encuentra todo lo que necesitamos para poner fin a nuestro sufrimiento y alcanzar la plenitud que tanto anhelamos.

Sin embargo, este viaje hacia adentro no es fácil, pues nos confronta con nuestros miedos e inseguridades, es decir, con nuestra ignorancia e inconsciencia. Y lo cierto es que muchos prefieren seguir perdiéndose en su realidad exterior, tratando inútilmente de llenar el vacío que experimentan en sus entrañas. No en vano, la evasión y la narcotización no son sostenibles a largo plazo. Escapar de uno mismo es el problema, no la solución. Más que nada porque el vacío existencial no se llena, sino que se aprende a aceptarlo. Y esto sólo se consigue haciéndole frente a nuestra mente y a nuestros pensamientos. En eso consiste ser dueño de uno mismo.

Para lograrlo, el primer paso es reconocer que no sabemos, pero que estamos dispuestos a aprender. Así, la honestidad para con nosotros mismos y la humildad hacia los demás son imprescindibles para poder experimentar aquello que todavía no hemos vivido. Este proceso de autoconocimiento nos conduce irremediablemente a asumir el compromiso con nuestro desarrollo personal, una transformación interior que nos lleva a descubrir nuestra dimensión espiritual.

Cabe decir que la espiritualidad no tiene nada que ver con ninguna creencia ni dogma religioso; se trata más bien de un cambio en la forma de vivir y de relacionarse con uno mismo y con los demás. Liberados de la tiranía de nuestro ego –la identidad falsa y superficial que nos hace creer que somos un “yo” separado de la realidad, entramos en contacto con nuestra esencia más profunda, que nos proporciona la paz interior que siempre hemos anhelado.

No en vano, la vida es un continuo proceso de aprendizaje, cuyo propósito último es trascender el egocentrismo para ser felices por nosotros mismos y aceptar y amar a los demás tal como son. Por eso es fundamental que cuestionemos el condicionamiento recibido –que nos dice lo que tenemos que ser, hacer y tener para llegar a ser lo que somos en esencia, siendo así coherentes con nuestra verdadera naturaleza.

Mientras la psicología es eminentemente teórica, la espiritualidad va más allá de cualquier palabra o etiqueta, convirtiéndose en la puesta en práctica del aprendizaje adquirido a través de la propia experiencia. El camino –y también la meta es trabajar en la evolución de nuestra propia consciencia, que implica vivir siendo conscientes de nosotros mismos, es decir, sintiendo la presencia de nuestro ser aquí y ahora. Y los resultados no tienen por qué preocuparnos, pues irán revelándose a su debido tiempo.
Si somos constantes en nuestro trabajo interior, llega un día en el que nos damos cuenta de que todos somos uno. En lugar de resaltar las diferencias superficiales, que normalmente nos sirven para distanciarnos, e incluso entrar en conflicto, empezamos a ver lo que tenemos en común con los demás, lo que nos une en un plano más profundo. Entonces, el amor y la aceptación se convierten en los pilares sobre los que construir una nueva vida mucho más saludable y positiva. Este despertar nos hace tomar consciencia de que lo mejor que podemos hacer por la humanidad es estar en paz con nosotros mismos. Este bienestar interno es la base de nuestro desarrollo espiritual, permitiendo que aflore todo nuestro potencial al servicio de una actividad creadora, consciente y amorosa.

La finalidad de esta página Web es compartir el conocimiento necesario para comprender cómo funciona el ser humano –centrándose en su mente y sus pensamientos, de manera que cada persona tenga la información necesaria para autogestionarse de la mejor forma posible. Sólo así se puede dejar de ser una víctima de la realidad externa –que escapa a nuestro control, convirtiéndonos en los protagonistas de nuestra realidad interna, la única que sí podemos cambiar. Para que nuestra mente deje de vivir en guerra con el mundo, primero hemos de llenar nuestro corazón de amor.

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